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(+VIDEO) Balonazo deja a alumna de secundaria con riesgo de discapacidad en Minatitlán; familia denuncia indiferencia escolar
** Familiares denuncian indiferencia de la escuela «Emiliano Zapata» y del responsable a casi un mes del incidente.
**La madre de la adolescente de 13 años busca apoyo ante las graves secuelas.
Omar Vázquez
Viernes 31 de octubre de 2025
Minatitlán, Ver. El reloj corre en contra para María José N., la estudiante de 13 años de la escuela secundaria general número 1 “Emiliano Zapata”, del ejido Tacoteno, cuya vida dio un giro dramático a principios de octubre. A casi un mes de que la estudiante fue blanco de un severo balonazo en la explanada de la escuela secundaria, cuyo golpe le causó inflamación cerebral, tanto el instituto educativo como la familia del menor presunto responsable siguen sin brindar atención a la adolescente, quien se mantiene inmovilizada, con secuelas y bajo el riesgo de quedar discapacitada.
La madre de la estudiante, María Guadalupe Hernández Domínguez, relata con dolor la ausencia de apoyo y las trabas institucionales. “No ha pasado nada, no me han dado respuesta del niño que hizo el daño; me han comentado que dieron de baja al menor”, expuso.
LOS HECHOS DENTRO DEL PLANTEL
El día del accidente, María Guadalupe acudió al plantel educativo para recoger a su hija. El aviso de alerta llegó de inmediato: “Oiga, creo que le dieron un balonazo a su hija”.
“Ya fue que entré y, desgraciadamente, sí era mi niña la que estaba allí tirada. Entonces me dicen que mi niña convulsionó y, al momento de convulsionar, perdió el conocimiento. Cuando yo llegué, se infiere que acababa de reaccionar, pero ya no podía respirar. Al verla así, me asusté y la acomodé; estaban los niños del servicio”, relató la madre sobre el angustiante momento.
Los testigos presentes confirmaron la gravedad: “La noquearon”, fueron las primeras palabras que escuchó la afligida madre, quien relata que pensó que su hija moriría en sus brazos. El golpe se produjo cuando la menor caminaba hacia el baño, cruzando la cancha de fútbol. El impacto, según la información recabada por la familia, fue certero: justo en el cuello, impactando en la vena aorta y provocando la inflamación cerebral.
SECUELAS Y LUCHA CONTRA LA INDIFERENCIA
A casi 30 días del incidente, las consecuencias en la vida de María José son devastadoras. “Mi niña tiene déficit de habla y no camina por sí sola; necesita apoyo para caminar. Siente dormida la lengua, siente muchos nervios en una pierna y en su brazo. A veces tiene dolor de cabeza y vómito”, explicó la madre.
El diagnóstico médico es preocupante. Según los especialistas que la atienden en el Hospital “Valentín Gómez Farías”, María José corre el riesgo de quedar parapléjica, perder la vista o sufrir secuelas a raíz de la inflamación cerebral. La recuperación se estima que podría llevar de uno a dos años, en medio del sufrimiento físico y mental.
En medio de la urgencia médica, la familia se ha topado con una barrera institucional. María Guadalupe lamentó la falta de atención por parte de la dirección de la escuela secundaria, a cargo de Pablo Atilano Núñez.
Según su testimonio, el director se negó a proporcionarle un “acta de hechos” solicitada por el personal médico para la atención correspondiente, argumentando que se trataba de una orden dirigida por “superiores”.
La dirección de la secundaria general ha llegado al extremo de solicitar pruebas a la madre sobre lo ocurrido dentro de su plantel: “Usted no tiene pruebas de que la niña se accidentó en la escuela”, fue lo que me dijeron. “Yo le respondí que cómo me iba a decir eso, y se puso así, bien brusco; entonces le mencioné (al director) que había testigos, porque yo estaba allí en la escuela con mi niña”, recordó la madre de familia.
Bajo este contexto, advirtió que la escuela “Emiliano Zapata” busca deslindarse del caso que mantiene postrada en una cama a María José.
EL DOLOR DE UNA MADRE Y UN FUTURO INCIERTO
La progenitora se cuestiona cómo este hecho pudo cambiar la vida de su hija. Quebrada en llanto, se cuestionó cómo un simple balonazo truncó —de manera momentánea— la vida de una joven tranquila y con un futuro por delante.
“Siento muchísimo coraje, porque cómo un solo balonazo puede destruir la vida de una persona. Me desespero porque, a veces, mi hija llora y se desespera porque quiere caminar e ir al baño sola”, compartió. A pesar del dolor, sostuvo: “Yo prefiero andar a las vueltas con mi hija y, en su momento, poner la denuncia; ella es la prioridad”.
Respecto al menor probable responsable del accidente, manifestó: “No lo culpo, pero tampoco lo puedo dejar pasar, porque le destruyó la vida a mi hija de la noche a la mañana. Mi hija tenía tantos sueños… no sé cómo vaya a reaccionar”.
SOLIDARIDAD Y LLAMADO A LA COMUNIDAD
A pesar de las adversidades, la madre de María José agradeció el apoyo solidario de la ciudadanía. “Logré sacarle los estudios a mi niña”, expresó.
En contraste con las dificultades, dijo sentir alegría por la intervención de un neurólogo y las terapias a las que será sometida María José, lo que podría marcar la diferencia entre una vida normal o atada a una cama.
La familia, vecina del callejón Almoneda número 50 del ejido Tacoteno, entre Josefa Olivares e Ignacio Allende, requiere apoyo. Para quien desee contribuir a la causa, pone a disposición el número de la tarjeta Banco Azteca 4027-6658-8147-6239 y el número de contacto 922-164-08-60.