Policiaca
En el caso Gladys Merlín, vecinos otorgan versión de los hechos
OMAR VÁZQUEZ VALENCIA
Cosoleacaque. De 20 a 25 detonaciones de arma de fuego, son las que vecinos de la calle Correos, en el Barrio Segundo, escucharon alrededor de las 3:30 de la mañana del lunes 15 de febrero los que aparentemente provenían de la residencia 220, propiedad de la ex alcaldesa Gladys Merlín Castro, y la que habitaba junto a su hija Carla Guadalupe Enríquez Merlín.
Bajo entrevista con este medio de comunicación y con todas las reservas del anonimato por lo delicado del asunto, vecinos accedieron a conceder los datos al reportero, en lo que aseguraron fue la policía adscrita al inmueble que salió sangrando del predio de la también ex diputada local.
Habitantes al ver la situación, pudieron presenciar y atestiguar el momento preciso en el que la mujer llegó a la entrada principal de la morada, donde se encontró con el segundo policía privado, al que le entregó su arma de cargo y al que le habría dicho, “no te metas, escóndete, están armados”.
Frases como, “me duele mucho, ya no aguanto, pide ayuda”, recordaron que dijo la policía privada a la que vieron abordar un taxi del municipio marca Nissan, tipo Marchs, cuyo número se reserva por seguridad del trabajador del volante.
“En ese taxi se fue la policía, queremos pensar que, con dirección a un hospital, como a los 20 minutos llegó la primera patrulla, después una ambulancia y ya cuando vimos el resto de las unidades”, expresó la fuente de identidad reservada.
Especificaron las personas consultadas por este medio, que los disparos percibidos en la zona fueron de una sola arma, aunado a la imagen que circula de ventanales y puertas destruidas con impactos de bala.
Detallan que sobre la calle Correos, nunca vieron ni escucharon nada extraño, y por lo que descartan que los homicidas hayan entrado por la puerta principal.
Existe la presunción que los asesinos, tuvieron acceso a lo que califican como “un imperio” en la parte posterior de la residencia, de la que se sabe permanecía con una malla electrificada.
“Jamás pensamos que la doctora Gladys y Carlita estarían muertas, nunca se escucharon gritos ni nada, solo los balazos que fue lo que alertó a la cuadra”.
No obstante, expusieron que las dos vecinas asesinadas con arma punzo cortante, raras veces se quedaban en ese hogar, “era muy difícil que ellas estuvieran aquí, y siempre traían escolta”.
Apenas anoche, personal preventivo y ministerial mantenía asegurado el inmueble donde se dio el doble crimen que consternó a Cosoleacaque, situación que continúa con hermetismo.