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Mur1ó en sobriedad, pero en el olvido: buscan a familiares de adulto mayor rescatado por grupo «Guerreros de Dios»
OMAR VÁZQUEZ
Minatitlán, Ver. A casi cinco meses de su fallecimiento, el cuerpo de un hombre de la tercera edad permanece en calidad de desconocido en el Servicio Médico Forense (SEMEFO), a la espera de que algún familiar lo reclame. Murió el pasado 5 de marzo de 2025, dentro de un refugio ubicado en la congregación Mapachapa, donde recibía ayuda para superar su adicción al alcohol.
La historia comenzó semanas antes, cuando vecinos de la calle Lerdo, en la colonia Centro de Minatitlán, lo reportaron en estado crítico sobre la vía pública. Tras la falta de respuesta de las autoridades, integrantes de la agrupación “Guerreros de Dios” acudieron al llamado y lo trasladaron al anexo que lidera el conocido “Padrino Francia”, donde recibió atención física y espiritual.
“Murió en paz, sobrio, con la palabra de Dios como compañía”, compartieron miembros del centro de rehabilitación a través de sus redes sociales, en aquella ocasión.
Sin nombre y sin familia
La víctima, de quien no se tienen datos oficiales de identidad, falleció por causas naturales y en total abandono familiar, según relataron quienes lo cuidaron durante sus últimos días. Debido a la ausencia de algún allegado, el cuerpo fue ingresado al SEMEFO como no identificado, y corre el riesgo de ser enviado a la fosa común.
Un último llamado
El grupo “Guerreros de Dios” ha iniciado una campaña en redes y medios locales para localizar a familiares o conocidos del fallecido, con la esperanza de que no termine en el olvido absoluto.
“Lo que buscamos es un acto de humanidad. Que alguien lo reclame y le dé el descanso digno que merece”, expresaron.
📍 ¿Dónde acudir?
Cualquier persona que tenga información sobre el hombre puede acercarse directamente al SEMEFO de Minatitlán o comunicarse con el grupo “Guerreros de Dios” a través de su página oficial.
¿Y las autoridades?
La situación también ha reavivado críticas hacia la omisión de las instancias municipales, que ignoraron los reportes ciudadanos iniciales cuando el adulto mayor agonizaba en la calle.
Esta es la historia de un hombre que, aunque olvidado en vida, encontró refugio en la fe. Y que ahora, espera no ser olvidado en la muerte.