Uxpanapa

“Pensé que habían pasado tres días”: Erasto revela cómo sobrevivió 16 días atrapado en un cenote

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Omar Vázquez

Uxpanapa, Ver. La oscuridad, el hambre, la desorientación y la incertidumbre marcaron los 16 días que Erasto Crisanto Valdez pasó atrapado en las profundidades de un cenote, experiencia que ahora comienza a contar tras haber sido rescatado con vida.

El pescador de 31 años, vecino del poblado 14 de Uxpanapa, Veracruz, habló por primera vez sobre lo ocurrido mientras permanece hospitalizado y en recuperación. Sus declaraciones fueron difundidas por el Gobierno Municipal de Uxpanapa mediante sus redes sociales.

Erasto recordó que el pasado 23 de julio ingresó al ojo de agua para pescar. Llevaba consigo un arpón y perseguía un róbalo cuando, al intentar regresar, ya no logró ubicar el camino por el que había entrado.

“Al momento de regresarme, ya no encontré la salida. Busqué la manera de salir, pero no encontré la salida. Seguí buscando para salir, pero no hubo más salida”, relató el pescador, quien reconoció que ni él mismo se explica cómo llegó hasta el área donde permaneció durante los siguientes días.

La situación provocó que quedara completamente desorientado. En medio de la confusión, perdió la noción del tiempo y entró en un estado de shock al no encontrar una salida.

“Quedé en un momento en shock por no encontrar la salida y, en un lapso de tiempo, el tiempo se detuvo. No me acuerdo, pues”, refirió Erasto al describir la confusión que experimentó al encontrarse en un sitio del que, según sus propias palabras, se suponía que no existía.

Su refugio terminó siendo una zona cercana al agua, entre piedras y lodo. Sin comida y prácticamente sin iluminación después de que su lámpara dejó de funcionar, sobrevivió tomando agua del propio cenote.

“Adonde yo me quedé, está a orilla de un lago porque es un manantial y por el medio pasa, y por el lado es una orillita en la que entra el agua. Y al sentir hambre, pues tomaba agua del cenote”, explicó, al señalar que durante esos días no tuvo acceso a alimentos, aunado a que vivió prácticamente en la oscuridad total una vez que la lámpara con la que contaba sufrió daños irreversibles.

La ausencia de luz también alteró por completo su percepción de los días. Para Erasto, el tiempo transcurrió de una manera distinta a la realidad, pues llegó a pensar que únicamente habían pasado tres días.

“No me daba cuenta si era de día o de noche y para mí pasaron solo tres días porque era oscuridad total y no se veía nada”.

Mientras esperaba ser localizado, la oración se convirtió en parte de su rutina. Erasto contó que pedía constantemente a Dios que alguien llegara hasta el sitio donde se encontraba.

“Siempre le pedí a Dios que me rescatara o que mandaran a alguien. Estuve rezando en lo que para mí fueron tres días”, son las primeras palabras de Erasto Crisanto Valdez, el pescador de 31 años que permaneció durante más de dos semanas en las profundidades de un cenote del poblado San Francisco La Paz, Santa María Chimalapa, Oaxaca, en los límites con Veracruz.

La espera terminó cuando logró escuchar las voces de los buzos que participaban en las labores de búsqueda.

“Preguntaron que si había alguien ahí y yo respondí que sí, y fue algo maravilloso. No lo podía creer. A la vez, también, bendito Dios, que me encontraron. Gracias a Dios que no me dejó solo”.

El contacto con los rescatistas representó para él uno de los momentos más importantes de toda la experiencia. Al ser localizado, agradeció a Dios y comenzó el proceso para sacarlo del sitio donde había permanecido durante más de dos semanas.

“Gracias a Dios”, fueron, según relató, sus primeras palabras al tener nuevamente contacto con una persona. El buzo le preguntaba si era él y cuestionaba si tenía movilidad y si podía acercarse a una intersección, aunque Erasto no podía dar pasos debido a la debilidad que presentaba.

Los rescatistas regresaron aproximadamente 30 minutos después para continuar con el procedimiento. En esta ocasión llevaron sueros y los elementos necesarios para completar las labores de rescate.

Erasto explicó que se encontraba en una zona elevada de la cueva, debido a que el sitio tenía otra entrada de agua y posteriormente se hacía más profundo.

“Yo me encontraba en una parte alta porque la cueva tiene otra entrada de agua y se hunde”, explicó, al exponer que, al salir a la superficie y tener contacto con la luz, comenzaron las primeras molestias en sus ojos, después de los días que pasó en completa oscuridad.

Ya fuera del cenote, uno de los momentos más significativos fue volver a encontrarse con sus familiares. Su madre estuvo entre las primeras personas que pudo ver, situación que le representó alivio después de lo ocurrido.

“Ahora estoy bien, gracias a Dios, y me siento mucho mejor, y esperemos que pronto salga de aquí”.

Desde el hospital, el pescador también aprovechó para reconocer las muestras de apoyo que recibió durante las semanas en las que permaneció desaparecido y posteriormente durante su recuperación.

“Le agradezco a todo el mundo, a las redes sociales, tanto los comentarios buenos como los comentarios negativos, porque siempre va a haber eso, de ley. Y les agradezco eternamente porque no tengo cómo pagarles, porque son miles de gentes que vieron mi video”.

Hoy, Erasto continúa bajo atención hospitalaria mientras se recupera de una experiencia que, según sus propias palabras, modificó por completo su percepción del tiempo y de la oscuridad.

Después de 16 días en las profundidades, el pescador finalmente pudo volver con su familia y ahora cuenta, desde el hospital, cómo fueron los días que para él parecieron apenas tres.

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