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Soledad Pablo: entre el amor familiar y la trag3dia que le arrebató la vida
**Pedro, uno de sus sobrinos más allegados, hoy señalado como el presunto feminicida
**El robo de un carro, principal móvil
REDACCIÓN-CI
A punto de retirarse del mundo laboral, específicamente del Instituto Nacional Electoral (INE), Soledad Pablo Chiu decidió volver a su natal Minatitlán, Veracruz, con el sueño de pasar su vejez al lado de los suyos.
Hace más de cinco meses llegó procedente de Querétaro, última entidad en la que estuvo laborando en los diferentes procesos electorales, ocupando cargos dentro del instituto.
Egresada de la facultad de Trabajo Social por la Universidad Veracruzana (UV) campus Minatitlán, mujer que su vida entregó al trabajo, amigos y familiares.
Cuentan sus allegados que la licenciada Soledad, como era conocida, nunca tuvo hijos. Que el cariño y amor fue enfocado a los sobrinos: entre ellos, a Pedro N, detenido ahora como su presunto asesino.
Pedro es egresado de una universidad privada de la ciudad, estudió en la facultad de derecho en la generación 2010-2014. En la actualidad se empleaba como ajustador de seguros.
Amigos y compañeros lo describen como un tipo tranquilo, educado y disciplinado. La noticia de su probable participación en la privación ilegal de la libertad y feminicidio de su tía Soledad, sorprendió a su círculo de amistades.
EL ROBO DEL CARRO, PRINCIPAL MÓVIL DEL CRIMEN
A su llegada a la ciudad, la licenciada Soledad adquirió un auto de la marca Mitsubishi tipo Mirage, vehículo que «aseguró» mediante una póliza que compró a su sobrino.
Al paso del tiempo, ella sufrió un ligero incidente que le causó daños materiales a la carrocería. Por la confianza, amor y cariño a Pedro, acudió a la figura del «ajustador», al que le entregó el coche con la encomienda de llevarlo al taller y repararlo.
Las fuentes consultadas por este corresponsal, allegados a la familia y vecinos, coincidieron en lo siguiente: Soledad, de 62 años, afirmó que se entrevistaría con Pedro el pasado miércoles 25 de junio. Irían a recoger el coche una vez quedó listo.
Todo hace pensar, que Pedro abordó a su tía en su vivienda de la colonia Cuauhtémoc, lugar en el que acordaron se verían para ir en busca del auto, adquirido en el mes de abril de este 2025.
Ese fue el último rastro de Pablo Chiu, desaparecida el miércoles 25 de junio, en el transcurso de la mañana.
APARECE CUERPO TORTURADO EN PARAJE DE ESTERO DEL PANTANO
Eran las 17:30 horas del mismo miércoles. Vecinos de la calle Juan Borja reportaban que, en la esquina con 20 de noviembre de la localidad Estero del Pantano, sujetos desconocidos habían llegado y abandonado un cuerpo en un área verde. Al tener dicha información, diferentes corporaciones policíacas se aproximaron al lugar geográficamente correspondiente al municipio de Cosoleacaque, colindante con Coatzacoalcos.
Era el cuerpo de una mujer de tez morena, cabello negro lacio, complexión robusta. Presentaba huellas de tortura, y estaba amordazada. Muy al estilo del crimen organizado.
Así pasaron 96 horas, cuando el día domingo por la noche se confirmaba, que ese cadáver correspondía al de la trabajadora social. La búsqueda había terminado: estaba muerta, en una de las planchas del Servicio Médico Forense (SEMEFO), junto con una ficha emitida por la Fiscalía General del Estado (FGE) que alertaba por su ausencia.
Desde ese momento los reflectores fueron puestos en su sobrino Pedro, al que fuerzas del orden le catearon su vivienda conocida en la colonia Niños Héroes, cerrando la calle como medida de seguridad, en el transcurso de la mañana del martes primero de julio.
La presencia policial alertó a vecinos que a su vez daban cuenta de lo que ocurría a este corresponsal. A la distancia, bajo todas las previsiones posibles, se constaba el aseguramiento de un carro tipo Beetle, y el auto Mirage, presuntamente propiedad de quién fue catedrática de la UV.
En primera instancia, el vendedor de seguros afirmó a su familia, que su tía Soledad le había ofrecido en venta el auto por una emergencia económica que surgió. Emergencia de la que sus cercanos nunca tuvieron conocimiento.
Y, aunque esa mañana Pedro no estaba en su morada, su captura era inminente: todo apuntaba a su probable participación en lo que es catalogado como un feminicidio.
La explicación fue la compra venta del auto, sin presentar un solo documento que lo avalara como el dueño del coche.
El individuo, fue detenido horas después mediante una orden de aprehensión ejecutada por personal ministerial. Hasta hoy, todo lo inculpa en el caso de su tía; la mujer amorosa que en todo momento vio por él, y el resto de los suyos.
PREGUNTAS SIN RESPUESTA
Para vecinos y amigos del probable feminicida, quedan muchas preguntas en el aire, entre las que destacan el motivo que lo habría llevado a cometer el atroz crimen, sumado a la duda respecto al caso, pues insisten en que siempre se manejó como una persona “pacifista”.
Lo cierto es que Soledad murió bajo el lazo de la violencia, de la tortura y terror que esto pudo provocar. Hasta el momento es incierto el lugar donde se cometió el asesinato, pues al menos en su morada de la colonia Cuauhtémoc, no había indicios de una escena del crimen, según fuentes consultadas.

