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Negligencia en la Fiscalía de Veracruz: la incertidumbre de llorar por un «desconocido»

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Negligencia en la Fiscalía de Veracruz: la incertidumbre de llorar por un «desconocido»

AGENCIAS

XALAPA, Ver. (apro).- Durante los últimos cuatro meses una duda ha asaltado cada día a Margarita Reyes Hernández: que los restos óseos que sepultó en el panteón de “La Santísima Trinidad” en Poza Rica al norte de Veracruz no correspondan a los de su hija, la ingeniera química Claudia Guicel Reyes Reyes, secuestrada el 4 de abril de 2017 y encontrada muerta seis meses después en las inmediaciones de un cerro que rodea la carretera Bicentenario en Coatzintla.

 

Las dudas y zozobra que asaltan a Margarita Reyes tienen sustento: el 15 de octubre del 2020, integrantes de Colectivos de Desaparecidos y empleados de la Fiscalía Regional de Poza Rica hicieron una inspección en el Parque Bicentenario de Coatzintla, un cerro con una bajada de 150 metros. Ahí, en las mismas coordenadas donde fueron hallados los restos de Claudia Guicel se encontraron huesos humanos correspondientes a dedos, costilla y un fémur de tamaño muy similar al de la ingeniera Claudia Guicel.

 

 

 

“Los huesos estaban ahí a la intemperie. Sin ningún rastro de haber sido sepultados. Ese mismo día los de la Fiscalía de Poza Rica los recogieron, desde ese día no puedo estar en paz, al cotejar las coordenadas del hallazgo, con las mismas donde fue hallada mi hija en octubre del 2017 son las mismas…La Fiscalía la única explicación que tiene es que está investigando. Se llevaron los huesos a Xalapa y al día de hoy no obtengo respuesta”.

 

 

Margarita Reyes muestra la fotografía de los restos que personal del Servicio Médico Forense le entregó en octubre del 2017: Un cráneo, los huesos correspondientes de las piernas de la rodilla para abajo, dos fémures, el brazo izquierdo completo, el derecho incompleto, el tórax, una costilla y nada más.
Hoy, Margarita Reyes tiene dos tareas titánicas agotar hasta la última duda de despejar sí algunos de los restos óseos hallados en la intemperie pertenecen a su hija, de saber sí de los restos que le entregaron pudiera haber alguno que no y, sobre todo, -enfatiza Reyes- seguir pendiente de que una de las integrantes de la banda de secuestradores que actualmente está detenida sea vinculada a proceso. Solo hasta ese día, sentirá que su hija descansa en paz y Margarita podrá cerrar el círculo de dolor.

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