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(+VÍDEO) Con lágrimas, madre de familia pide apoyo para no abandonar el tratamiento de su hijo en Minatitlán

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(+VÍDEO) Con lágrimas, madre de familia pide apoyo para no abandonar el tratamiento de su hijo en Minatitlán

Danna Palmeros/Omar Vázquez

Minatitlán, Ver.

La falta de recursos económicos y de una red de apoyo mantiene en una situación crítica a María del Rosario Jiménez Palomeque, habitante del ejido Tacoteno, quien desde hace dos décadas dedica su vida al cuidado de su hijo Daniel Santiago, un joven con una condición neurológica que diariamente enfrenta múltiples episodios convulsivos.

De acuerdo con el testimonio de la mujer, el joven presenta entre cuatro y seis convulsiones al día, situación que le impide quedarse solo y obliga a su madre a permanecer a su lado de tiempo completo, dejando en segundo plano la actividad con la que obtenía el sustento para ambos.

María del Rosario explicó que anteriormente lograba obtener ingresos mediante la venta de aguas frescas y helados, sin embargo, desde hace varios días dejó de salir a ofrecer sus productos debido a que no cuenta con una persona que cuide de Daniel mientras ella trabaja.

«Desde hace varios días ya no he podido salir a luchar y trabajar para él porque no hay quien me lo cuide. No tengo la manera de pagarle a una persona, porque lo poquito que gano es para sus medicamentos y no tengo otros medios para poder comprarlos», expresó.

La madre de familia relató que el problema de salud de su hijo comenzó cuando era un bebé. Aseguró que, después de recibir una vacuna en una unidad del sector salud, empezaron las convulsiones que, con el paso de los años, derivaron también en un retraso psicomotor.

«Mi hijo nació bien. Me lo entregaron bien en el control de Niño Sano, pero cuando le pusieron la vacuna empezó con las convulsiones muy fuertes y, hasta el día de hoy, no hay nada que se las quite o las detenga», dijo María del Rosario.

Comentó que el tratamiento médico representa un fuerte gasto para su economía, ya que mensualmente destina más de cuatro mil pesos para la compra de medicamentos. Aunque recibe un apoyo económico del Gobierno Federal, indicó que éste resulta insuficiente para cubrir todas las necesidades relacionadas con la atención de su hijo.

Entre lágrimas, señaló que enfrenta prácticamente sola esta responsabilidad, pues asegura que ya no recibe el respaldo de familiares que anteriormente la apoyaban.

«Tengo aquí a mis familiares, pero ninguno de ellos me apoya», lamentó la madre de familia al recordar que su hijo comenzó con las convulsiones desde muy pequeño, tras recibir una vacuna en el sector salud, situación que, afirmó, hasta el día de hoy continúa afectándolo, sin que exista un diagnóstico preciso que permita detener el deterioro.

La mujer manifestó su preocupación debido a que las constantes convulsiones ponen en riesgo la vida de Daniel, quien continúa bajo tratamiento sin que hasta ahora exista una mejoría que permita disminuir la frecuencia de las crisis.

«La verdad sí necesito mucho apoyo con mi hijo. Estoy sola y, a veces, hay para comer y a veces no, porque tengo que comprar los medicamentos. Ahorita no voy a trabajar porque no hay quien me lo cuide; no tengo cómo salir a luchar para él y, si no trabajo, no voy a tener para comprarle sus medicamentos», manifestó.

Explicó que actualmente conserva la mercancía que preparó para vender, pero permanece almacenada debido a que no puede abandonar su vivienda por temor a que su hijo sufra una convulsión mientras permanece solo.

«Ahí tengo mis cosas en el congelador; se quedaron porque no puedo salir a vender. Si me voy y lo dejo solo, lo encuentro tirado y golpeado», añadió.

Asimismo, recordó que el padre del joven dejó de hacerse cargo de ellos hace varios años, por lo que ha intentado iniciar un proceso para obtener una pensión alimenticia, aunque hasta ahora no ha logrado avances.

«Busco que mi hijo tenga algo que comer. Yo me aguanto, pero él no, porque me pide. Con el caso del papá, hasta ahorita no se ha podido hacer nada; él anda huyendo y no hemos podido hacer nada», detalló.

María del Rosario informó que las personas interesadas en apoyarla pueden acudir a su domicilio, ubicado sobre la calle Úrsulo Galván número 49, en el ejido Tacoteno, a un costado del restaurante Paraíso Escondido, donde continúa ofreciendo aguas frescas y helados cuando las condiciones se lo permiten.

También puso a disposición el número telefónico 922-136-45-15 para quienes deseen brindar alguna ayuda económica, adquirir sus productos o solicitar mayor información sobre su situación.

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